Lú paseaba tranquila a orillas de la playa Ramírez sentía como la brisa del Rio de la Plata jugaba caracoleando con su pelo, le marcaba la rutina de sus pechos sobre la camiseta, le hacia sentirse coqueta, maravillada por su entorno, dulce y fascinante. Luego continuo el paseo por las ramblas de nombres de países, de presidentes, de científicos y se dio cuenta que cada paso que daba estaba marcado por metros de historia, por momentos de una vida que influyeron en tantas personas que no podía entender como podría encajar ella en todo eso, en este mundo donde tan pocos intentaron cambiar tantas cosas, a tanta gente.
Lú es tímida por naturaleza, pasear le relaja sobre todo por las mañanas porque consigue evadirse de todas las cosas con las que se tiene que pelear a lo largo del día, su novio, su mamá, su trabajo. Y aunque a todos nos pasa lo mismo en algún momento de nuestra vida muchas veces en el silencio de sus paseos querría evadirse lo más lejos posible de todo su pequeño mundo y sentirse libre, como cuando liberas un perfume que perdura en el aire y se va dispersando buscando otros olores y matices.
Lú tiene una mirada que hace que toda su ciudad se le quede pequeña, quizás se le quede pequeño el país entero, pero su voluntad de soñar es tan grande, tan imponente que ningún agujero negro sería capaz de absorber su fuerza vital, sus venas de sangre caliente, todas las ecuaciones que durante su paseo elabora y ejecuta en décimas de segundo resolviendo problemas de ayer, los que sabe que podría tener ese mismo día, o los que tendrá mañana cuando acabe de leerme y venga a por mi para arrancarme el corazón y devorarlo porque tiene ese poder en sus manos.
Lú es fantasía.

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