Lo peor de cambiar de pareja constantemente es la cara de gilipollas que te queda cuando ves tu cama vacía y los numerosos cargos a tu tarjeta en regalos, cenas y demás chorradas que no te valen de nada y que otr@s están o han disfrutado.
Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.
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