Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.

Me paseaba por el infierno de tus calles mas húmedas, de aquellas donde escupías al asfalto y te dejabas acicalar la cola de tu rabo de diablesa, digamos que hablamos de tu barrio, allí donde te sentías mas segura, donde tomabas tus mojitos hasta eructar a tu antojo a todo aquel que pasase rozando tus labios.
Siempre has sido provocativa, meneo de caderas, culo firme y lleno de vida, no por los gases de tus cocidos picantes sino porque siempre estaba bien lubricado para hacer la guerra sola, entre los matojos de los parques, de los jardines floridos de tu entrepierna, desnuda te sentías como una Reina de cuento de hadas, provocativa.
Siguiendo las migajas que propones entre tus medias de cristal, metiendo tu mano en mi paquete de lealtades, das entre las cejas el protocolo de tu liguero, de tu sujetador wondergirl. Siempre presumiendo de tu látigo esperando trepar por encima de mi cuerpo dejando que las suelas de tus botas clavasen el tacón entre el suspiro y el dolor.
Y es que estas loca por mi a pesar que seas de Madrid. Y justifiques tu chulería entre las calles míticas de tu ciudad, no te dejes embrujar porque acentuás tu ombligo al aire libre y no rompes mas lanzas que tu castiza vanidad.
Que curioso hoy estas asaltando la Seguridad Social, allá donde tus presas se quedan sin pasmo al verte, donde tu meneo recoge firmas y se hacen de rogar. Para todo lo demás, ya me vendrás a torturar.

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