Posas de modelo en las pasarelas
de la lejana Alcobendas,
con tu bikini atigrado ceñido
con el cuerpo preparado para el escándalo.
Recibes mil y un piropos
y de todos ellos rechazas uno,
aquel que te llama mas al corazón
que te prepara la freidora de la vida.
Arrancas lagrimas y sonrisas
desvelos en noches de frío intenso,
pero tu colchón pide a gritos
el derecho a una llamada al día.
Eres belleza en estado puro
como gradas de hinchas exaltados,
y lo sabes y te ajustas el cinturón
hasta ver como me derrito por tus huesos.

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