Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.

Suena el violín de la empatía de tus pestañas,
al cerrarse ante mi guiño que no es suficiente para conquistarte.
Perdida la bala,
munición mojada para pedirte una prorroga para mi corazón.
Desestimas mis lloros,
suplicas avanzadas en lo oscuro de tu pañuelo con mis lagrimas.
Ruegos transparentes como preguntas del tiempo,
por el tiempo que inconcluso es el ser semejante y no sentir.
Nada que no puedas darme,

que no signifique una burla a la vida, querida inmortalidad.

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