No me digas que te vas, que ya has encontrado el todo, la furia que removerá tu vida. No me abraces de despedida que me dejas las marcas del abandono y harás de mi piel tus cicatrices, no quiero sentir el llanto de tus kilómetros sin mi, a partir de ahora, sin tu sentimiento, me dejas solo.
Solo por querer entenderte y descifrar como llegarte a querer sin que te fueses con otro. Como los columpios que llevan mensajes entre sus cadenas, juegos de niños, mentalidades fuertes y me detesta la locura de tus silencios, del no querer encontrar un punto intermedio. Solo. Por decirme a mi mismo que te dijera todo, por enamorarme de una diosa más allá de mi propias fuerzas. Te vas.
Demasiado castigo para mi simpatía, que hice yo por maltratado y perdonado ante el corazón que lo arrasa todo porque tu le mandas, tu le incitas a despojarse desnudo de mi propia alma, solo, te vas sin dejarme en paz, sin presionarme el pecho.
Te pedía nada mas que no me dejaras pero eras como la tormenta, solo en un momento de paz de segundos me hablas con las lagrimas en los ojos, luego te vuelves tornado, encontrando tus propios resultados, discos rayados de mis metáforas, que te besan y que tu has dejado sin efecto, la causa, solo. Ya te vas.
No me digas que te vas ya te tenía las maletas preparadas hace mucho tiempo, nisiquiera las deshice, están como el primer día que me enamore de ti, ya entonces comprendí que jamás te quedarías, me besarías los labios.

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