Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.

8:43 p.m. Tic tac. Tic tac.
Latidos de mi reloj.

Que se ocupen aquellos que de mis segundos traman el organizarme entre dos trozos de pan y un poco de queso lo que resta del día y si a lo lejos una joven entre el movimiento de sus nalgas registra un gas que no hay en su atmósfera mas cercana, puedo decir que me quedara para la noche una luna llena perfecta. Y hay que enojarse a bien decir que vi lo mas parecido a la vida entre una caja de plástico y una pantalla Lcd, que para locuras demostrables también consumían el tiempo. Tic tac.

8:47 p.m. Tic tac. Tic tac.
Me va a estallar el bebe que llevo dentro, lo llamare “grasa”.

Ahora que pienso, hay una caja metálica colgada de un alambre con botones, lo llamare – ascensor -, y puedo decir que mágicamente sube y baja, y yo bajo, abajo, rápido, a mancharme los pies de polvo, a deleitar mis piernas a los mosquitos. Tic tac.

Tic tac.

Me asombro, no tengo reloj.

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