Cuando tu me hablas de costillas
en el final de tu mandil,
yo te contaba mis recetas
de compromisos de un día del final.
Y aunque me alegraba de oír
tus versos de cocina de mañana,
para mi sin ti no me queda nada
porque lo eres todo para mi.
Y aunque de Alcobendas al fin del mundo
todo me lo dabas aunque no me quede nada,
lo mas bonito que te he podido decir
es que sin ti yo no seria nada.

Deja un comentario