Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.

Hay días que respirar cuesta mas que otros, esos días que no puedes vivir dentro de ti y todo lo que te rodea quiere matarte. Tienes esa sensación de que ese día morirás, de que lo que sientes en tu cabeza te va a explotar en mil pedazos y que no entiendes como has podido dejarte llevar a ese extremo, a desear que si no sufres el buscar la luz puede ser la solución a todos los males.
Yo hoy tengo esa sensación. Llevo todo el día con las pupilas dilatadas de tanto recordar aquellas cosas que mas me hirieron. Pero también recuerdo todo aquello que me hizo feliz y siento que a pesar de estar agradecido por ello ya estoy seriamente cansado de vivir de ellos. Hoy después de dejar mi moneda y coger la piedra empece a recordar todas aquellas jornadas con la mochila en la espalda recorriendo montes, playas y pueblos ajenos a la modernidad del mundo, enclavados en sus pequeños paraísos temáticos y tuve morriña.
Seguramente hable desde la soledad que tengo en mi corazón herido y roto por las personas que perdí en mi vida que realmente me importaban, el juego de la muerte con los vivos nos traen los lamentos que jamás quisiéramos para nadie y estoy harto de tener en mi mente todo lo que he pasado y vivido a lo largo de mis cuarenta y cinco años. Porque no todas las cosas buenas que hubo ahogan las malas y cuando estas plantado solo en el universo las malas suelen ganar la partida en este tablero de ajedrez llamado vida.
Cuando planteas la teoría de desaparecer y dejar que el mundo siga girando sin ti es porque lo llevas masticando un buen tiempo y aunque las fuerzas que no vemos te intenten retener en el aliento de tu entorno como otras veces ayudándote a limpiar las lagrimas, cuando inclinas la cabeza, ya sabes que tu hora esta cerca y que aún tienes un poco de tiempo para elegir como será, en un sofá o ante la inmensidad de un atardecer en medio del todo y de la nada.

Si me preguntan si he conseguido los objetivos que buscaba en mi vida puedo decir que los supere con creces porque he vivido todo aquello que soñaba cuando de niño me marcaba las metas en mi diario y cuando ves todo lo que has conseguido y en lo que te has convertido, la soledad se pone de tu parte y es más fácil sacar un billete hasta la próxima estación.

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