Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.

Luna es timidez sensible, un don único que rara vez puedes encontrarte en el corazón de una mujer, sus manos son pura poesía una locura como la caricia de una orquídea, como sentir las precipitadas primeras gotas de lluvia de la primavera así son su labios y sus ojos, que puedo decir de sus ojos cuando las olas se rompen contra las rocas una vez y otra para no dejar de verlos, para que la espuma sea parte de sus pupilas, para que el viento sea merecedor de su pelo corto, de su cuerpo hermoso como las plumas de un pavo real.
Luna es el ecuador de cualquier relación, la templanza de sus maneras cumplen como gemas su valor, sonrisa de esmeraldas y diamantes, todo en ella es pura acción, rebeldía en un acto de fe que por principios te consagran a tenerla en un manto de seda, envuelta en peregrinas palabras sobre no volverte loco cuando sus pasos abren el camino, hacen el sendero de su verticalidad.
Luna es arte, te transporta en viñetas de carboncillo a las épocas que no podemos obtener de la realidad de la vida, tigresa de caricias donde sentirla es ponerse de rodillas ante ella una y otra vez. Transgresora de su propia feminidad es como una diosa a los que muy pocos pueden llegar a hablar, susurro de condiciones sin heridas en su mente porque Luna no se deja caer por hombre o por los versos de los poetas, que siendo musa coinciden no es ella dulcinea de nadie.
Luna dicen que es un mito, que no es una verdadera entidad terrenal, pero yo puedo decir que un día pude verla y que aunque toda ella para mi fue un misterio, era increíble como su belleza me poseyó, dando rienda suelta a mis líneas en cuestión de testificar que Luna mujer no es un ángel pero si lo fuese estaría justificado que en cualquier parte de los cielos rompientes el sol por ella saldría mil y una vez.

A veces aún sueño con ella y me pregunto si tengo derecho a hacerlo, a medianoche entre sombras en mi habitación me parece verla observándome, entonces cierro los ojos y me rindo a mi sueño.

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