Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.

He tenido una esencia suicida en el sueño pesado de mis parpados de hormigón y acero, de la soga apretándome la femoral, el pulgar hacia arriba, el grito en el aire. He sentido como las estrellas se pegaban por mi, todas ellas, para una conseguir asustarme, llevarme a un plano indiferente con todos vosotros donde la única metáfora del suceso es un vaso vacío de incomprensión y estupidez.
Quería largarme por la tangente y rascarme la espalda a mi mismo pero tantas voces me persiguen que no puedo llevarlas a la vez sin liarme la tostada a la cabeza, sin mantequilla, horror que elucubraciones me mantienen en vilo en medio de la tristeza y de unas medias usadas en la esquina de mi habitación.
Plano cilíndrico de una cuchilla vieja de afeitar sobre un cuello sudoroso, una vieja canción sin revoluciones, a palo seco, en sintonismo con mi vida perdida entre cristales rotos, espejos malditos en mil pedazos, recuerdo de lo que fue mi corazón.

He tenido una esencia suicida empalmada entre las sabanas y el bombo de una lavadora sin el suavizante de los años, todo perdido, adoquinado como quistes en el cerebro, perdido por siempre en otra onda.

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