Si te asomas a mi interior, niña de los ojos grandes veras como mi corazón se llena de luz. Aunque prefiera la noche porque puedo sentir el silencio en mi mente y aproximarme mas a ti, esa luz no es para nada parte del sol, es tu mirar, tan llena de alma. Y en la oscuridad resplandeciente puedo contar con la intimidad y cruzar los puentes sin necesidad de barcas, solo de tu mano y dejándome llevar paso a paso. Superando los obstáculos de los pretendientes a Reyes de un paraíso que solo tus ojos grandes llegan a contemplar, donde me dejas vivir, me dejas en el pensar. Y estoy orgulloso de la melodía cerrada que acompaña nuestra aventura porque inexistente es un clamor. De entre todas niña, tus ojos grandes, son el faro de mi locura.

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