Caminaba por el páramo de la vida con un saco vació, y a lo largo de la vida fue recogiendo pequeños guijarros, aquellos que le gustaban mas por su textura y su forma, hasta que se dio cuenta de que el saco estaba lleno y no podía andar mas. Se enfrentaba a un dilema enorme, dejar los guijarros o quedarse con ellos y asentarse para siempre allí. Entonces decidió abrir el saco y vaciar los guijarros en el suelo pero cuando los vio allí se llevo uno a la mano y empezó a recordar lo que significaba y así uno tras otro, y como le traía buenos recuerdos e incluso algunos malos los fue metiendo de nuevo en el saco. Para cuando se quiso dar cuenta tenia el saco nuevamente lleno y su peso no le dejaba avanzar, entonces dejo caer una lagrima, luego otra, se sentó apoyándose en el y dijo “no por ir mas ligero encontrare la felicidad, prefiero el peso de una vida, a olvidarlo todo y no saber quien soy”.

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