Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.

Recuerdo cuando tu eras mayor que yo y me decías tantas cosas que no entendía, que me sentía confundido. Hoy te he alcanzado y quizás mañana ya sea más viejo, más sabio pero nunca tan maravilloso como tu lo eres. Los años no se marcan en la edad, ni en nuestros cuerpos, he aprendido de ti que eso se lleva en los pensamientos y en las sensaciones que tengamos cada día de nuestras vidas. Si pensamos como jóvenes nuestros corazones latirán del mismo modo, si a la contra nos dejamos abandonados a nuestra suerte entonces seremos viejos, fruta caduca, polvo dentro de una mota de polvo, insignificantes.
Cuando eras mayor que yo y me besabas, acariciabas mi mente con tus susurros siempre tenía la esperanza de no crecer nunca y quedarme como estaba a tu lado, aprendiendo todos tus secretos, recopilando toda la belleza de tu interior. Pero también me enseñaste a no creer en utopías y cuando la madurez me iba invadiendo sentía como llegar a ti e igualarte era lo mas hermoso que me podía pasar, lo entendía todo, nada era confuso, eras especial y siempre lucho, cuido de poder pasarte uno de estos días para ser el maestro que te enseñe a ti cosas nuevas que te hagan feliz, porque necesito que el rol cambie y descanses, sientas que ahora toca la hora de dejarse llevar.

Hoy me has pedido que te dijese te quiero en castellano, no en ingles ni en francés, que te lo dijese bien porque para ti dos+1+1: 3… No te vayas nunca demasiado lejos cuando sea más viejo que tu, porque nunca te dejare de querer.

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