Hay un chulo gafas de sol con pelo cenizo que por conducir un audio se cree un semidiós del Olimpo y se pasea por el barrio como si cagase oro por el culo. Mira a los demás de manera despectiva por encima del hombro y se ríe porque para si mismo los demás somos moscas verdes.
Entonces me estalla la vena de la cabeza y me quedo fijamente mirándolo para que su asco sea mayúsculo y una gran satisfacción por producirle su particular orgasmo cotidiano, sin que el pueda saber que mas gracia me hace a mi su persona y que el sentido del ridículo es mayor cuando camina con esos aires de chupa cabras.
Las personas que viven en tu entorno y se creen falos descomunales dominadores de sus propias heces no son más que un resumen de complejos adoptados en sus cerebros de mosquita muerta desde que vio su luz, los que con nuestros errores y defectos intentamos vivir en un barrio lleno de diversidad y gente maravillosa, tener ese grano roñoso rondando nuestras calles es un recordatorio de lo estúpida que puede ser la raza humana, menos mal que no todos somos así.

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