Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.

Cada golpe que me dabas, cada puñetazo en el alma, eran minutos que no pasabas besándome, era el tiempo perdido en tus locuras y en tus oídos hacia los momentos más íntimos y agradables que te otorgaba dócilmente cada día.
Cada puñetazo en la pared significaba el fin de tu aliento sobre mi mejilla, el roce de tu lengua sobre mi oreja buscando las cosquillas más eternas desde mis adentros, fácil melodía para la excitación y el encuentro.
Cada grito que lanzabas sin las energías de una juventud perdida entre espinas más me alejabas de la realidad, de una relación creíble y estable, de una mayoría de edad junto a ti que me hiciera evolucionar como persona.
Cada gota de sangre, todas y cada una de ellas rezan en mi tumba ante la desgracia de tu mirada perdida en el mármol que tú mismo has tallado a cincel desde el día que naciste.
Cuanto me hubiese gustado poder disfrutar de mi tiempo entre los seres humanos sin que unas palabras tuyas me hubiesen matado sin una sonrisa.

Cada golpe un latido menos.  

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