En el momento que me ofrecías tu mano y la mía se posaba enlazándose con la tuya el mundo se paraba y solamente existía una cosa en esos momentos, nuestras miradas compartiendo la misma sensación de amor y cariño, de pasión y deseo, de una vida juntos, de todos los sueños por cumplir.
Te llaman Muerte pero a mi me da igual, ni me importa tu edad ni a cuantos te has llevado antes que a mi, sólo se que ahora me has elegido, me has tomado en tu corazón y no me arrepiento de haberte dado el mio.
Se que no entenderán nuestro amor, que nos llamaran locos, pero quienes son ellos para juzgarnos. Quienes son para saber que se siente cuando tu mano me acaricia, cuando me besas con el sabor de la sal y el calcio seco de tus huesos, ese sabor a eternidad, ¿quienes son ellos para meterse?.
Dirán que yo soy el culpable, lo soy.
Porque yo te acepte.

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