Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.

Volver a amar al cochino jabalí es la mejor metáfora para involucrarse en ciertas lecturas que irónicamente mi pareja me ha llevado esta mañana, la espina cruel del autor del libro basura que me ha dejado al borde del suicidio intelectual mejor no es para divulgar, ni su nombre diré pero patética la hora que sus gafas se cruzaron en mi camino, y sus negros de papel le ayudaron a patentar su mas asquerosa realidad, su mirar distinto al patio del colegio donde le daban de leches hasta alimentar su ego mas alcantarillado.
Y es que cuando todo lo que se escribe solo sabe elevarse a la ciénaga de los vómitos de quien lee sus párrafos entre dolores fuertes de barriga y calambres musculares, y te imaginas abrazándolo revolviéndote con el barro del cochino jabalí solo para decirle que la edición de un libro es algo mas serio, no es una patata caliente en sus partes ni en las mías, es algo que leerán todo el publico que sin querer se tropiecen con esa novela antropológica de la suciedad y las ilusiones de una bomba nuclear sobre su orto.

Amo lo que puedo entender y “El sentimiento negativo” es un recuerdo a la fragancia, un olor a mierda, de martes y trece, de piojos en la calva del recién nacido a la literatura, un pedo a la contraportada, un falsete que para mi no quiero ni si me lo regalas.

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