Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.

“Caos: manera de tirarse de los pelos sin llegar a arrancárselos”.

Cuando uno se levanta con la impresión de haber dormido con el culo al aire tiene esa sensación de tener el cuerpo frío, y busca el roce cálido de las sabanas para no ser un cañón de artillería. Y es que no hay mayor pesadez matinal que sentirse con el cuerpo cortado y empezar las primeras horas del día como un pez globo. Amén que te encuentras con mil y una picaduras de mosquitos kamikaces que durante las horas del sueño se lanzan en oleadas a por tu sangre dulce por dejar la ventana abierta y la mosquitera a saber donde, te das cuenta de que eres un proyecto de infusión para esos insectos traidores y violadores de tu templo, por si acaso y ante la duda pones el culo contra el espejo esperando no encontrarte mas perforaciones y el posterior sarpullido que luego tanto pica y pica, obligándote a parecer un mono de feria de tanto rascarte.
Una vez que te ves como un desayuno para otros el tener que hacerlo tú pasa a un segundo plano y te imaginas que sería de uno si en vez de sangre te quitaran grasa, liposucción gratuita. Pero no caerá esa suerte, pobrecito de mi. Y abres la nevera con el deseo de encontrarte un manjar de los dioses y te acuerdas de que es Domingo y que ayer no fuiste a la compra, desierto alimenticio y tus ojos empiezan a curvarse hacia el ombligo donde ruge la marabunta.
Y te pasas a leer los blogs de tus vecinos y amigos, tus compañeros de letras y ves que el tiempo es un estado anímico que siempre falta y nunca se tiene y sonríes, luego miras el reloj, son las 10:10 am y empiezas a sudar, 30 grados en la calle !ya¡. Te pones un pantalón corto y una camiseta, las alpargatas de cuando Jesús estuvo cuarenta días en el desierto y llenas los pulmones de optimismo y gritas: “Dios como me pica el culo malditos mosquitos”.

No te lo piensas mas y buscas la sal del mar como mejor antídoto para todos los males de una mañana de Domingo… ¿Qué será de la tarde?.

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