Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.

Conocí a Mina en Barcelona durante una manifestación en contra de la corrupción, nacida en el 68 del siglo pasado la juventud que llevaba en su sangre la hacia una activista de lo mas guerrera y seductora. Pronto hicimos buenas migas, a la par sacudiendo con el pensamiento y los eslóganes por la causa, cargando la lengua en contra del sistema que permite que las puertas giratorias y el amiguismo sean esos deseos oscuros entrampados en comisiones y favoritismos. Una gran mierda como una ballena varada en una playa a punto de ser dinamitada.
Mina es toda ella pura revolución y ese punto nos conecto, entre cervezas y chupitos imaginándonos un mundo distinto dejábamos las calles desiertas acabando los amaneceres con mil ideas nuevas, es una maravilla de la naturaleza y su loro parlanchin un dolor de cabeza que tenía a medio vecindario de la Diagonal hasta los eggs.
Era incuestionable que tanta atracción acabaría llevándonos a la cama como así sucedió, podía adornarlo con fuegos artificiales, luces de colores o mil adjetivos y metáforas, pero vamos que lo pasábamos bien cuando lo hacíamos, sin pudores, a pelo, incluso salvaje. Y aunque convivir con ella fue asombroso, sabia que no me podía retener que tendría que dejarme marchar en cuanto terminase mi estancia en la ciudad condal y aunque llego a sentirse dolida por no poder atarme a su vida sabia que siempre estaría cerca de ella cuando me lo pidiese y los años nos han demostrado que ha sido así.
Mina fue mi primera amiga con derecho a roce que como el buen vino los años nos ha dado más estabilidad y solera que reproches, quizás porque nuestra manera de pensar abierta y la conciencia tranquila de que nada de lo que hacemos es para nada malo, nos libera de todo compromiso y nos hace disfrutar de nuestros encuentros. Lo que más me sorprende de nuestra relación es que después de tantos años desde que empezamos esta goma elástica el fuego y la pasión cuando uno de los dos visita al otro no se ha perdido para nada, creo en mi más profundo entender que en el fondo es lo que necesitamos para llevarnos tan bien, quizás si fuese un día a día tanta fuerza en ambos nos llevaría por otros derroteros y de esta manera cuando coincidimos tiembla la ciudad.

Los dos hemos tenido parejas a lo largo de nuestros caminos y durante esos trayectos hemos respetado los espacios pero cuando la soledad nos envuelve es como un imán, no se sabe como y cuando pero sin darnos casi cuenta otra vez nos encontramos sentados mirando un amanecer, juntos.

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