Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.

Tengo en pie de guerra la sencillez de mis palabras, mi poco verbo, el retraso involuntario de mis pensamientos. Mi falta de inteligencia, el castigo de un cuerpo cansado por unas décadas de siglos, de apaleamientos en el alma. De falta de hermosura, feo con ganas, de manera solidaria con una humanidad sin escrúpulos, sin pelos en la lengua.
Tonto, tan tonto como se puede ser al pegar dos hojas con aire y pretender escribir un libro con ello. Engañado, coronado como estúpido y engalanado de rebuznos cada vez que decides abrir la boca, burro. Sentimientos, si, quizás, no se, ¿cómo fijarse en uno cuando no se fijan en sus letras?.
Tengo el panorama loco, desquiciado, pétreo y mayúsculo.

Inoportuna lectura, modernas palomas mensajeras, adictas al futuro y bienestar en sacrificio a lo eterno. Toda una vida.

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