Si una gota de mi atlántico bebiese un poco del tuyo, tus labios serían unas vacaciones junto el mar, una travesura en tus manos como olas gigantes meciendo el pelo hasta tu barbilla, repetidamente en mi corazón hasta encerrar en un baúl los pros y los contras de toda emoción.
Tras las caricias de las arenas de una playa se crea tu sonrisa elevándote al cielo de nuestra misma esfera llamada Tierra, naciendo para soñarse, para arrepentirme de que lado del continente es el correcto llevándome con la corriente.
Encontrarte.

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